DESCUBRIENDO LA HABANA (DIARIO DE CUBA I)

Nene en La Habana
Nene en La Habana

     Tiene todo lo que esperás: autos viejos, mar azul, paseos abarrotados, vendedores y músicos callejeros, pero lo tiene todo ahí, como puesto, esperándote junto a su elegante decadencia. Es quizás junto a Santiago la más invasiva de las ciudades que conocimos de Cuba, muy a la caza del turista y que obliga a redoblar esfuerzos para escapar a las numerosas ofertas de taxis, bicitaxis, habanos, rones y visitas guiadas1. Sí, eso es La Habana, pero también es un puesto de frutas en la calle, un muchacho asomado en un balcón medio derruido, la Plaza de la Revolución, la Bodeguita del Medio o un grupo de niños corriendo que esquiva a una señora que pasea con una sombrilla para protegerse del sol caribeño. En síntesis, una ciudad emblemática que resume todo eso que uno imagina sobre la isla y lo muestra muy a lo cubano.

Autos clásicos Habana Paseo del Prado Habana Malecón Habana

La ciudad capital se divide en 3 grandes zonas: Habana Vieja, Habana Centro y el Vedado.

La Habana Vieja es la más turística de todas, con los principales edificios y museos, restaurada y colorida, con callecitas empedradas, cortadas, pequeñas plazas, muchos bares y restaurantes. Como su nombre lo dice es la más antigua, el casco histórico. Bonita para pasear de día y de noche. También es dónde más turistas hay (y por ende más vendedores) y es prácticamente imposible poder disfrutar en soledad de alguno de sus rincones.

Habana Centro es la parte más poblada y decadente de la ciudad. Aquí conviene alojarse por precios y ubicación, dado que permite ir caminando casi a todos lados. No es lo que habitualmente se conoce como atractiva, tiene muchas de sus calles rotas, frentes muy descuidados y suciedad en los cordones, pero te permite espiar un poco más cómo es el día a día de los cubanos, sus mercados, sus paraditos, su vida al aire libre. Si hay que hacer una diferenciación entre la Vieja y Centro es que mientras la primera se arregla para vernos luciendo sus mejores ropas, la segunda nos espera de entre casa, mostrándose tal cual es.

Vedado, es quizás lo más coqueto de la capital, en sus calles más amplias, algunas con boulevares, encontramos casonas antiguas muy elegantes. Allí se encuentran las embajadas y tienen residencia los diplomáticos.

Habana Vieja Escolares en Habana Centro

Nosotros nos alojamos en Habana Centro, en la casa2 de Rigoberto (bonita y cómoda, 20 CUC), a quien yo había contactado de antemano por recomendación de un amigo. Rigo se mostró muy amable y servicial durante toda nuestra estadía y a cada momento nos aconsejó sobre cómo movernos, armar el itinerario y ahorrar dinero. Desde allí pudimos ir a pie a todas partes.

Malecón de La Habana

Es una ciudad muy caminable y con un sinnúmero de cosas para conocer dependiendo del gusto del viajero. Si bien gran parte de los puntos de interés se encuentran en un radio relativamente pequeño que incluye Habana Vieja y parte de Habana Centro, algunas distancias pueden ser largas pero con una buena botella de agua se superan sin mayores inconvenientes.

Habana Centro

     Tiene varios puntos altos que no pueden faltar en tu álbum de recuerdos como el Malecón, la Plaza de la Revolución o la Necrópolis de Colón, pero lo que sin lugar a dudas es lo más intenso de conocerla es simplemente dejarte llevar, perderte. Arrancar en alguna callecita de Habana Vieja y observar sus bonitos edificios que mezclan épocas y estilos arquitectónicos y de a poco ir alejándote de la multitud de turistas para adentrarte en las poceadas calzadas de Habana Centro, con frentes descascarados y vecinas asomadas charlando a viva voz de balcón a balcón. Y luego seguir tus pasos hasta descubrirte en otro paisaje, el del Vedado, más despejado, de veredas amplias y arboladas, con viejos caserones de tipo europeo y menos gente en las calles. Lo que siempre se mantendrá constante será el penetrante olor de la bencina que queman los viejos motores de sus automóviles y cierto aire de otredad. Perderse un poco por la Habana es chocarse con todo eso que representa la Revolución Cubana en nuestras cabezas, todas nuestras ideas preconcebidas. Detenerse en los detalles, en las pequeñas diferencias de una sociedad que casi no las tiene, es parte del encanto. Un pueblo de casas con puertas abiertas y calles llenas de vida que refleja, quizás más que ninguna otra ciudad cubana, el impacto que está teniendo el lento proceso de apertura del sistema y su encuentro con el capitalismo3.

Balcones de La Habana Habana Centro puesto callejero Habana Centro

Cosas para ver

     Poco menos de tres días estuvimos en la capital cubana donde caminamos muchísimo, visitamos algunos museos, nos perdimos por las callecitas de Habana Vieja y nos dejamos llevar por el instinto en las afueras de la ciudad. Algunos de los puntos destacados podrían ser:

Malecón: es su avenida costanera, tiene unos 8 km a lo largo de los cuales no hay playas pero sí encontramos algunas plazoletas y monumentos como el de Antonio Maceo o Calixto García. Ideal para caminarla o sentarse a contemplar el mar. Su mejor momento es el atardecer.

Disfrutando del Malecón de La HabanaMonumentos del Malecón de Habana Atardecer en la Habana

Habana Vieja: restaurada por sus propios habitantes, es la parte más coqueta de la ciudad. Visita ineludible tanto de día como de noche. Recorrerla es muy sencillo y agradable, aunque suele estar abarrotada de turistas y vendedores. Entre las cosas que podés ver están la Catedral y su plaza, la plaza de armas, la calle Obispo, la Bodeguita del Medio (archifamosa cantina donde solían pasar horas personajes de la talla de Guillén o Hemingway –a mi gusto tiene demasiada gente y elevados precios), el pequeño Museo de la farmacia y sus frascos raros, el Museo de Bellas Artes, el callejón del Ángel, el pasaje de la Barbería, y muchos rincones más.

Bodeguita del Medio Plaza en Habana Vieja Habana Vieja Habana Vieja

Museo de la Revolución: Ubicado en avenida Bélgica y Colón, Habana Vieja. En su muestra encontramos todo lo referente al Movimiento 26 de Julio y su lucha contra la dictadura de Batista. Es mucho más interesante lo que cuenta que la forma en que lo hace. Hay recortes de diarios, mapas, fotografías tomadas en la clandestinidad de Fidel, Camilo y el Che en el monte, entre otras cosas. Pero sin duda lo más impactante son las marcas de balazos que tiene el propio edificio (por el enfrentamiento del 13 de marzo de 1957)  y el memorial del Granma (el yate en el cual arribaron Fidel, el Che y el resto de los revolucionarios provenientes de México) donde no sólo se puede observar la embarcación sino también tanques y carros de asalto utilizados en combate. Entrada 8 CUC.

Museo de la Revolución de la Habana Museo de la Revolución Habana Muestra del Granma Habana

Callejón de Hamel: ubicado entre las calles Aramburu y Hospital, en Habana Centro, este callejón funciona desde 1990 como una galería de arte al aire libre dedicada a la cultura afrocubana.. Todo comenzó cuando un vecino le pidió al escultor y muralista Salvador González Escalonia que pintara la fachada de su casa, acción que terminó derivando en la decoración de toda la callejuela a través de una serie de murales y esculturas en las que se mezcla lo religioso y cultural para expresar las raíces afrocubanas del pueblo. Es un espacio que funciona como vínculo entre el arte y la comunidad y donde se organizan toda clase de talleres y actividades con los chicos del vecindario. Su visita es gratuita.

Callejón de Hamel, Habana Callejón de Hamel, Habana

Necrópolis de Colón: es el cementerio más importante del país y está declarado Monumento Nacional de Cuba.  ¿Por qué visitar un cementerio? No sólo porque es enorme (tiene 57 hectáreas de superficie) sino porque es espectacular. A lo largo de sus calles podes observar gran cantidad de obras escultóricas y arquitectónicas, muchas hechas en mármol de Carrara y es considerado por los especialistas como el segundo de importancia mundial detrás del de Stagliano (Italia). Tiene un memorial a los soldados caídos en la Revolución y da sepultura a muchos de los personajes más importantes de la historia del país como el escritor Alejo Carpentier, entre otros.  Entrada 5 CUC.

Necrópolis de Colón, Habana Necrópolis de Colón, Habana Necrópolis de Colón, Habana Necrópolis de Colón, Habana

Plaza de la Revolución: Una de las visitas ineludibles dentro de la capital cubana.  Creada en tiempos de Fulgencio Batista y bautizada como Plaza Cívica, es una de las más grandes del mundo con 72 mil metros cuadrados. Posee un gran valor histórico porque ha sido escenario de actos y acontecimientos fundamentales de la Revolución, llegando a albergar en alguna ocasión a un millón de personas. Si le sacamos su importancia política no resulta demasiado atractiva a no ser por el Monumento a José Martí, enorme y majestuoso, y el universalmente conocido relieve escultórico con la cara del Che Guevara que se encuentra inmortalizado en el edificio del Ministerio del Interior. Desde 2009 en el vecino edificio de Telecomunicaciones se encuentra un relieve similar con el rostro de Camilo Cienfuegos. Pararse en el centro de la plaza e imaginársela llena de gente vivando por el triunfo de la Revolución es algo impactante, seas de la ideología que seas. Lo mismo sucede con la imagen gigante del Che, imposible no sentirse pequeño a su lado. También en los alrededores de la plaza se encuentran la Biblioteca Nacional y el Teatro Nacional de Cuba.

Plaza de la Revolución, Habana Plaza de la Revolución, Habana Plaza de la Revolución, Habana

¿Qué comer?

Hay mucha oferta gastronómica, sobre todo en Habana Vieja, pero los precios no son los más económicos. Con un poco de paciencia y curiosidad se puede caminar por Habana Centro y encontrar los paladares2 donde comen los locales, se conoce un poco de su cocina y se ahorra mucho. Por ejemplo hemos cenado en uno que se llamaba La Caridad que tenía unas 5 mesas y la misma cantidad de platos. Nosotros probamos el bistec de cerdo y el fricasé de cerdo con arroz moro, lo acompañamos con una jarra de agua y gastamos 60 MN (poco más de dos dólares) y estuvo muy bien. Otras veces hemos cenado pizza en un paradito llamado El Italiano gastando menos aún (una pizza salía alrededor de 12 MN) pero, como su nombre lo indica, lo comés de pie o sentado en la vereda, lo cual es normal y lo hace mucha gente por lo que es un momento interesante para entremezclarse con la gente. Pero lo más variado y entretenido es ir probando los postres y masitas que tienen los distintos paraditos mientras se recorre la ciudad. Hemos probado cosas exquisitas como las señoritas de chocolate, pastelitos de guayaba y tortillas de coco, y también jugos de toda clase de frutas como la piña o la guayaba.  Los desayunos caseros son también muy ricos y abundantes, en la casa que nos alojamos nos daban un plato de frutas (banana, guayaba, piña, papaya), jugo natural, café con leche y tortilla (4 CUC). No eran muy económicos pero sí nos permitían muchas veces saltearnos el almuerzo a la vez que colaborábamos con la economía familiar.

Paradito, Habana Centro Auto clásico, Malecón de Habana Habana Vieja

Algunos precios orientativos:

Alojamiento en casa de familia 20 CUC (habitación)

Desayuno en casa de familia 4 CUC

Entrada Museo de la Revolución 8 CUC

Entrada Necrópolis de Colón 5 CUC

Mojito en Habana Vieja 2.5 CUC

Taxi desde aeropuerto 25 CUC

Lata de cerveza en Habana Vieja 1 CUC

Cena en paladar 30 MN (individual)

Pizza en paradito de 10 a 18 MN (individual)

Pastelito de guayaba 3 MN

Helado 3 MN

Tarjeta de teléfono 5 CUC

Lata de gaseosa 10 MN

Bus panorámico 5 CUC

Botella de agua grande 1.5 CUC

Malecón de Habana

 

1Hay un tema que no se puede pasar por alto que es la gran diferencia de ingresos entre los que trabajan con turistas y los que no. Esto explica el por qué están tan atentos a tratar de vendernos algo y por qué se dificulta tanto el entablar una conversación espontánea en la calle.

2 Si queres saber más sobre alojamento, transporte y restaurantes, mira toda la info que necesitas para armar tu viaje acá

3 El choque que representa conocer un país tan particular como Cuba, con todos sus aciertos y contradicciones, produce una movilización interna muy fuerte a medida que vas viajando por él. Si querés conocer con qué sensaciones volví de la isla, podes leerlo acá.

Sebastián Cabrera

Sebastián Cabrera

Soy un periodista argentino que viajo porque me apasiona y escribo porque, sencillamente, no puedo evitarlo.
Desde niño sentía que las vacaciones no estaban completas hasta que compartía mis aventuras en el recreo de la escuela. Ahora, de grande, ya no tengo el recreo pero sí este blog. La esencia es la misma.

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