SUDÁFRICA DÍA 7: DE SATARA AL BLYDE RIVER CANYON

Limpopo, Sudáfrica — viernes, 7 de mayo de 2010
 
   Nuestra única mañana sin excursión e igual los levanté tempranito a todos (ya me odiaban). El plan era claro: estar listos con el auto cargado para ser de los primeros en cruzar la puerta del camp a las 6.00 am. Cuando salís tan temprano no hay nadie en las oficinas para hacer el check out de tu cabaña, entonces hay unos buzones junto al camino cerca de la puerta para que dejes allí las llaves. Bueno, no fuimos los primeros pero casi, una vez en el camino aceleré rumbo norte y empecé a pasarlos yendo al límite de lo permitido, el objetivo: que nadie nos espante los felinos del camino (si a la noche hizo frío es común que se echen sobre el asfalto porque conserva el calor del sol). No tuvimos suerte con los leones pero sí se nos cruzó una hiena enorme, y vimos, por fin, avestruces. Luego manadas de elefantes, realmente muchos al costado del camino a unos cien metros y hasta uno nos quiso correr (fue un susto grande, menos mal que respetamos los 30 metros de distancia). Estar en un auto y ver la lenta marcha de decenas de elefantes es realmente asombroso.
Desayunamos en Olifants, un hermoso campamento con una vista espectacular del río del mismo nombre, y luego lentamente debíamos emprender el camino hacia la Orpen gate. Desde el mirador del restaurante vimos a un elefantito cruzando el enorme río, estuvo buenísimo. El desayuno estuvo muy rico y abundante. Ahora, sí, había que empezar a salir.
Disfruté hasta el último segundo en el parque parando en todos lados, sacando fotos, bajando en miradores. Tuvimos al oportunidad de ver más cocodrilos bien grandes, una manada de hipopótamos que estaban en fila peleando con otro que estaba enfrentado, era muy curioso, muchos buitres planeando en círculos sobre algún bicho muerto.
Traté de aprovechar cada desvío metiéndome en caminos de tierra, es curioso que hasta casi la puerta misma del parque se pueden ver animales haciendo su vida; hasta que tipo las 14 hs no me quedó más remedio que despedirme de un lugar al que juré volver. Mi experiencia en el PN Kruger ha sido sencillamente FANTÁSTICA.
Día 7- hacia el Blyde River Canyon.
Tomamos la ruta y buscamos el camino a Hoedspruit por la R 531 para ir a la zona del Cañón. Al rato de estar manejando ya el paisaje cambió y unas imponentes montañas se hicieron dueñas del horizonte, hacia allí íbamos. La ruta está buena, el paisaje es copado pero hay que tener cuidado porque por momentos la ruta no tiene banquina y las plantas llegan hasta el borde de la ruta lo que da la sensación de estar manejando por un túnel. A lo largo de todo el camino hay que tener cuidado porque es muy común que la gente vaya caminando por la ruta grandes distancias así que hay que tener los ojos bien abiertos. No es difícil ubicarse en Sudáfrica, realmente con el mapa que te dan con el auto y leyendo los carteles se llega sin complicaciones, eso sí, como el camino es un tanto sinuoso y estás en otro país no calculen 100 km por hora porque es difícil mantener el promedio. A ver, no lo tomen al pie de la letra pero desde Orpen más o menos salís hacia el norte rumbo Hoedspruit, luego no te metés en ese pueblo sino que doblás al oeste hacia purblso como Dublin, ahí creo que es la ruta 527, después girás hacia el sur antes de llegar a Dublin y por la R 36 bajás hasta la R 532 con la que te metés en el Cañón. Ojo, creo que era así, no tengo un buen mapa aquí como para certificarlo. Pero si antes de salir del parque preguntan cómo llegar al Abel Erasmus Pass no van a tener demasiado problema. Finalmente llegamos al Abel Erasmus Pass sobre las 5 de la tarde, es el único paso hacia el Cañón por la parte norte, un túnel construido en la montaña que da lugar a unos paisajes de película. Paramos para hacer unas fotos y ya empezamos a ver los típicos puestos de artesanos que veríamos en cada lugar donde valga la pena parar para tomar imágenes. La tarde caía y era evidente que teníamos que dejar el recorrido del cañón para el día siguiente, así que nos fuimos en busca de un hotel. Teníamos un par agendados de la cadena Aventura de los cuales teníamos buenas referencias, nos decidimos por ir hasta el Blydepoort porque quedaba más cerca de la zona del cañón.
Alquilamos una cabaña para cuatro. El lugar es un complejo muy grande con muchas cabañas dispuestas sobre la ladera de una montaña, tiene un pequeño mercado, pileta, restaurant y estación de servicio. Nos bañamos y nos fuimos a comer. El menú era similar al del Kruger, con buffette libre de los que te tenés que servir vos mismo lo que quieras, no era muy variado.
Sebastián Cabrera

Sebastián Cabrera

Soy un periodista argentino que viajo porque me apasiona y escribo porque, sencillamente, no puedo evitarlo.
Desde niño sentía que las vacaciones no estaban completas hasta que compartía mis aventuras en el recreo de la escuela. Ahora, de grande, ya no tengo el recreo pero sí este blog. La esencia es la misma.

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