SUDÁFRICA DÍA 8: BLYDE RIVER CANYON

Limpopo, Sudáfrica— sábado, 8 de mayo de 2010


   Amanecimos y mientras desayunábamos en la cabaña tuvimos visitas, un grupo de Babuinos vinieron buscando comida y uno grandote entró a la cocina. Fue una mezcla de sorpresa, miedo y risa, nos vio y se fue para afuera, salimos y vemos que otros dos estaban sentados adentro del auto comiéndose las miguitas y lo que había suelto por ahí. Por un momento temí que rompieran algo del auto así que los ahuyenté a los gritos como si fueran perros, a regañadientes se fueron y me tiré en el piso de la risa. Al instante me quise matar de no haberles sacado una foto antes de echarlos del auto. Ahí nos quedamos un rato mirándolos y sacándoles fotos porque resultaron ser un montón que habían bajado de la montaña en busca de comida fácil. Fue muy divertido. Luego cargamos el auto por enésima vez y salimos a la ruta hacia los Three Rondavels (unas formaciones rocosas que tienen la apariencia de las típicas chozas de los nativos llamadas rondavels). Lamentablemente el día no ayudó mucho, había algunas nubes bajas que no nos dejaron verlos con nitidez, igualmente la vista desde el mirador es impresionante porque se ve todo el cañón y te deja chiquitito entre tanta inmensidad. Nos quedamos un buen rato disfrutando de las vistas y luego seguimos viaje con rumbo sur hacia los Bourke´s Luck Potholes, que es otro punto de visita típico. Es un predio grande con senderos y puentes para observar las formas raras en las que el agua a través de los siglos fue erosionando el suelo. Aquí se paga entrada pero no es caro. Son unos hoyos circulares muy curiosos en los que se puede notar cómo el río con sus remolinos va horadando la piedra. Es para quedarse un rato. Luego seguimos bajando hacia Graskop. Todo el camino es espectacular con unas vistas impresionantes. Al llegar a la zona de Graskop, paramos a comer en el archirrecomendado Harry´s Pancakes y bien tiene ganado su fama. Una gran variedad de panqueques que los querés probar todos. Recorriendo el pueblo llegamos a una fábrica de tejidos hechos con el producto de los gusanos de seda. Estaba bueno y te hacen una visita guiada sin cargo, quedaba sobre la calle principal y los tejidos eran muy finos.
Luego quisimos ir a God´s Window que es un mirador en la cima de la montaña pero ya las nubes estaban muy bajas y no podíamos ver más allá de un metro delante nuestro. Fue algo raro y un tanto peligroso aunque atractivo, je, y decidimos suspender las excursiones por el día, dado que todos los paseos son de montaña, y buscarnos un lugar para dormir.
Siguiendo el consejo de Roberto fuimos al Panorama Rest Camp. Increíble, unas cabañas bien equipadas sobre el filo de un mirador espectacular a la escarpada de Drakensberg. Fuimos al súper a comprar algo para la cena, comimos y a la cama.
Sebastián Cabrera

Sebastián Cabrera

Soy un periodista argentino que viajo porque me apasiona y escribo porque, sencillamente, no puedo evitarlo.
Desde niño sentía que las vacaciones no estaban completas hasta que compartía mis aventuras en el recreo de la escuela. Ahora, de grande, ya no tengo el recreo pero sí este blog. La esencia es la misma.

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