DIARIO DE LAS ISLAS GALÁPAGOS

Día 4: Excursión a North Seymour
Santa Cruz, 5 de abril de 2011
 
 
Muelle de Baltra
 
 
   No todo son tortugas en Galápagos, al poner un pie en las islas uno comienza a descubrir que la verdadera vedette del archipiélago no son ellas sino un simpático pajarraco muy extraño llamado piquero de patas azules. Tal es el punto que los gorros, remeras, posters y demás tipos de suvenires con su motivo superan ampliamente al merchandising del resto de los animales. Este tipo de alcatraz literalmente tiene las extremidades celestes, pero lo que lo hace ser la sensación del lugar no es su color sino su curioso ritual de apareamiento. El macho hace una especie de baile levantando, una a una, sus patas y luego extiende sus alas en una reverencia que resulta muy graciosa si, justamente, uno no es un piquero hembra.
Piquero de patas azules
   En busca de ellos y otros bichos más partimos a la mañana bien temprano cuando tomamos la excursión a la isla de North Seymour. Entre los pasajeros había una pareja de cordobeses que estaban alojados en el Hotel España, un par de chicas suizas, un matrimonio mayor estadounidense con su hijo de veintipico, y otra familia joven norteamericana, muy antipáticos estos últimos.  Como en todas las excursiones que se hacen desde Santa Cruz, primero nos llevaron en micro hasta Baltra y de ahí fueron 45 minutos en yate. Mientras esperábamos para abordar en el muelle de Baltra vimos un grupo de hermosas rayas mostaza pasar al lado nuestro, y un pelícano pescando.
Costa de North Seymour
Gaviota nocturna
   Llegamos a la isla a las 11 de la mañana con un sol y un calor insoportables. No había ni sombra (prácticamente no existen los árboles, sólo cactus gigantes) ni una gota de viento, y estas condiciones climáticas limitaron un poco el disfrute. Lamentablemente no era época de piqueros así que vimos un puñado desde lejos. Sí era época de fragatas, así que las encontramos anidando a escasos centímetros nuestro, también observamos otras con el pecho rojo inflado y hasta a dos hembras pelearse por un macho. De las dos especies restantes (anteriormente ya había contado que son cuatro las especies que anidan aquí), a las iguanas marinas las vimos en un grupito reducido sobre las rocas en la costa, junto a un lobito de mar y muchos cangrejos zayapa; y de las iguanas terrestres vimos 3 o 4 en el centro de la isla, son grandotas y con aspecto de dinosaurios (una cruzó ligero delante nuestro). El calor inclemente, y las pocas ganas que le puso en guía, hicieron que todo el mundo apurara un poco el paso y la caminata terminara rápido.
Fragata
Costa de North Seymour
Fragata
   Una vez en el barco nos dieron el almuerzo (incluido en la excursión) y después nos cruzaron a Playa Bachas (Santa Cruz) donde se podía hacer snorkel y refrescarse un poco. Aquí la cosa se puso más entretenida, aunque el agua estaba un tanto revuelta igual había mucha vida marina y nos quedamos un rato largo. Nadé con una tortuga, vimos un tiburón tintorera bebé y muchos peces. Se largó a llover y la gente de a poco fue regresando al barco y, finalmente, nosotros también.
Iguana terrestre
Piqueros de patas azules
Iguana terrestre
  En el viaje de vuelta hablamos con el joven estadounidense (Lucas) que resultó ser muy agradable, y también con los cordobeses, con los que quedamos para ir a cenar a la noche.
Muelle de Puerto Ayora
  Una vez en Ayora, dimos un par de vueltas por el pueblo, nos colgamos en el muelle de los pescadores viendo a los pelícanos y a un lobito dar vueltas en busca de las sobras. Sencillamente es espectacular el contacto con la fauna. Es que los animales atraviesan la cotidianeidad de los galapagueños. Mientras hacen la fila para comprar pescado fresco comparten el espacio con estas enormes aves que, como los perros en un pueblito del continente, merodean esperando un descuido de algún pescador para robarles la presa. Es un ritual que se repite todos los días y que es muy divertido de observar. En toda nuestra estadía en Santa Cruz se nos hizo rutina pasar por allí para verlos. Después pasamos por las agencias y nos anotamos para hacer la otra excursión imperdible, Bartolomé (USD 135). Pagamos el hotel (USD 140 por 4 noches). Otros gastos, 2 gaseosas durante la excursión (USD 3), gorro explorador en tienda de recuerdos (USD 15), limonada en un almacén (USD 0.80).
Pelícanos acechando
Pelícanos acechando
  Luego de bañarnos, fuimos a cenar con los cordobeses y nos divertimos mucho a la vez que intercambiamos información sobre excursiones y actividades del lugar.
Noche en Puerto Ayora
Sebastián Cabrera

Sebastián Cabrera

Soy un periodista argentino que viajo porque me apasiona y escribo porque, sencillamente, no puedo evitarlo.
Desde niño sentía que las vacaciones no estaban completas hasta que compartía mis aventuras en el recreo de la escuela. Ahora, de grande, ya no tengo el recreo pero sí este blog. La esencia es la misma.

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