DIARIO DE VIAJE DE PERÚ, ETAPA V: PUNO Y EL TITICACA

Puno y el Titicaca
Puno y el Titicaca

     El último lugar que tenía pensado visitar en mi derrotero peruano era la ciudad de Puno y para llegarme hasta el pie del famoso Lago Titicaca lo más seguro y conveniente fue desandar el camino hasta Cusco y, desde allí, tomar otro bus para el tramo Cusco-Puno. De esta forma aproveché para viajar por la noche y durante el día conocer un poco más del ombligo del mundo (Chincheros, cuya descripción la incluí en la etapa III del diario que podés leer acá).

Puno
Vista de Puno
Catedral de Puno
Catedral de Puno

P1240911e

     Nuevamente me encontré con el inconveniente de no tener buenas referencias de ninguna de las empresas de buses. Me decidí por Tour Perú (50 soles) y no fue bueno el servicio. Llegamos a la terminal de Puno bien temprano en la mañana y, como la mayoría de los viajeros siguen bajando hasta Copacabana (Bolivia) para conocer la zona desde allí, me fui sólo a la ciudad a buscar un hostel. Ir hasta Bolivia implicaba estar más ajustado de días y el riesgo de tener que cruzar dos fronteras para tomar mi avión de regreso (volaba desde Arica, Chile). Eran mis días finales del viaje y quería bajar el ritmo de tantas horas en buses. Me quedé en el Quechua Backpackers (55 soles habitación simple con baño privado), un hostel que estaba bastante bien aunque no tenía muchos espacios comunes como para socializar con otros viajeros.

Plaza de armas, Puno
Plaza de armas, Puno

Puno

     Dos días me alcanzaban para conocer los principales sitios de la zona a través de excursiones tradicionales: el Lago Titicaca y las Chullpas de Sillustani. Contraté ambas actividades desde el hostel y salí a conocer un poco de la ciudad para aprovechar la mañana.

P1240902e

     No le encontré demasiado atractivo a Puno, apenas su plaza de armas, algo de su calle peatonal y un bonito mirador en la parte alta desde donde se aprecia la imponencia del gigantesco Titicaca y la actividad de los vecinos en sus terrazas.

P1240905E P1240904E P1240903e

SILLUSTANI

Las vistosas Chullpas
Las vistosas Chullpas

     A las 14 horas me pasaron a buscar por el hostel para ir a conocer las Chullpas de Sillustani (50 soles, medio día). Un paseo muy recomendable tanto por los paisajes como por la calidad de la guiada. Son unos 40 minutos en minivan por un camino sinuoso con unas espectaculares vistas del lago y las montañas hasta llegar al complejo arqueológico situado a 3940 metros sobre el nivel del mar. Las Chullpas son unas torres funerarias imponentes (llegan a tener poco más de 10 metros de altura) enclavadas en la ladera de las montañas que rodean a la bella laguna de Umayo. Las más antiguas datan del s XII y pertenecen a la cultura Kolla.

Laguna de Umayo
Laguna de Umayo

P1240936e P1240939e

     Hay tiempo de caminar a su alrededor, de contemplarlas, fotografiarlas y de tratar de reconstruir un poco su pasado a través del minucioso relato del guía. El recorrido se completa, a la vuelta, con una visita a una casa “típica” de la región. Una cosa muy armada para el turista, con la madre y el hijito vestidos con sus trajes típicos mostrándoles sus simpáticas costumbres a los gringos a cambio de que le compren algunos de sus productos. Pero ni lo artificial de ese encuentro pudo empañar lo interesante de Sillustani, menos aun cuando descubrí que en el contingente había un mexicano, estudiante de biología, que había trabajado 4 meses de voluntario en el serpentario de Puerto Maldonado. Nos la pasamos charlando todo el viaje de regreso y me contó algo fantástico, había participado de un censo de especies en plena selva de la Amazonía ¡Increíble! (nota mental: averiguar más sobre voluntariado con animales).

P1240935e P1240940e P1240951e

     A eso de las 18 horas estábamos nuevamente en la ciudad. Esa noche me acosté temprano, al día siguiente salía para el Titicaca. Hay varias opciones para recorrer el lago navegable más alto del mundo (poco más de 3800 msnm), algunas duran más de un día e incluyen lo que se llama turismo vivencial, una noche pernoctando junto a la comunidad de los Uros en pleno Titicaca. Yo elegí la opción full day (80 soles) porque me sonaba medio artificioso el programa.

P1240959e

TITICACA

P1240997e
El enorme Titicaca

     Se arranca a eso de las 6.30 de la mañana con la recogida del hostel y tipo 7.00 ya estás embarcado. Un guía te acompaña en casi todo momento y te va contando la historia del lago y de la región. Después de unos 45 minutos llegás a las islas flotantes de los Uros. ¿Islas flotantes? Sí, son un conjunto de islas artificiales construidas con tejidos de totoras (un tipo de junco) que forman una capa lo suficientemente espesa como para construir pequeñas viviendas del mismo material sobre ellas. Como no están aferradas a nada, son como balsas grandes. Los Uros son una cultura ancestral que vive en la región y que tiene una relación muy especial con el lago que les brinda todo lo que necesitan, incluyendo la propia casa. Su forma de vivir y sus construcciones resultan muy interesantes, sobre todo sus balsas ornamentadas en las cuales se puede navegar un ratito. El problema es que está todo puesto para el gringo, los tapices, los nenes vestidos, los barquitos, las artesanías, y experimentar un contacto auténtico con su gente resulta una misión casi imposible.

Islas de Uros
Islas de Uros

P1240982e P1250008e P1240984e

     Después sigue una paliza de dos horas de barco hasta llegar a la isla de Taquile, que se encuentra casi en el medio del Titicaca y es hogar de los Quechuas. Desde aquí se tienen muy lindas vistas del lugar y se visita su centro donde hay algunos talleres de tejidos típicos y donde tiene lugar el almuerzo. Luego, tiene lugar una caminata por la isla hasta el muelle donde te embarcás para el largo regreso.

P1250019e
Taquile

P1250023e P1250026e

     Si bien los paisajes son muy vistosos la sensación con la que volví fue que todo está demasiado puesto ahí para el turista. No me convenció.

P1250031e

     Decidí que ya había tenido suficiente de Puno y al regreso saqué ticket hacia Tacna (30 soles, empresa San Martín). En el centro me crucé con Neil y Gina una pareja que había conocido en Nazca y así, entre cervezas y charlas futboleras, se me hizo la hora de tomar el bus.

TACNA, ZONA FRANCA

     Mis únicos objetivos de pasar un día en esta ciudad fronteriza eran el de, por un lado, acercarme a Arica, desde donde tenía mi vuelo y, por otro, probar suerte en su paseo de compras libre de impuestos en busca de cambiar mi cámara de fotos.

P1250011e
Islas de Uros

     Son varias manzanas a lo largo de una avenida en las cuales hay unos galpones gigantescos llenos de locales que venden principalmente indumentaria deportiva y artículos electrónicos. Hay tantos negocios, tan parecidos entre sí, que resulta dificultoso ubicarse y lo más conveniente es ir pidiendo una tarjeta a cada comerciante, no sólo para saber cómo volver sino también para que quede asentado el precio que nos ofertan. Es que es bastante cansador porque no hay precios fijos sino que debemos regatear, y tampoco es que está todo súper económico. Hay que caminar mucho para encontrar buenas ofertas y volver varias veces para lograr alguna rebaja considerable.

     Finalmente conseguí un buen precio para equiparme con una réflex de canon más un buen zoom, lo que resultó un interesante corolario para mi viaje.

No hubo tiempo para más. Crucé la frontera en un taxi compartido al mismo precio del pasaje en bus de línea y lentamente regresé a casa.

P1240974e
Afueras de Sillustani

 

Sebastián Cabrera

Sebastián Cabrera

Soy un periodista argentino que viajo porque me apasiona y escribo porque, sencillamente, no puedo evitarlo.
Desde niño sentía que las vacaciones no estaban completas hasta que compartía mis aventuras en el recreo de la escuela. Ahora, de grande, ya no tengo el recreo pero sí este blog. La esencia es la misma.

Es bueno conocer la opinión de los lectores, podés dejar tu comentario para enriquecer el sitio.
Si te resulta útil el blog te invito a acompañarme con un "me gusta" en la página de facebook.
Sebastián Cabrera

Latest posts by Sebastián Cabrera (see all)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *