EL FILETEADO PORTEÑO (O LA ICONOGRAFÍA DEL TANGO)

Si te digo Buenos Aires, ¿qué es lo primero se te viene a la mente? El obelisco, Gardel, un asado, Maradona, son algunas de las asociaciones más frecuentes, pero ¿qué hay del fileteado? Sí, fileteado, esas letras características con colores, flores y orlas que adornan el universo tanguero y que los que crecimos en los suburbios de la ciudad solíamos ver desde niños en las decoraciones de los colectivos. Impecables trazos que nos han cautivado la imaginación infantil y que, ahora, un puñado de entusiastas lo rescata para hacerle justicia. Algo de eso intentaremos hacer en esta nota.

Nos reunimos por la mañana en el barrio del Abasto con nuestra guía del Fileteado Porteño Tour  para comenzar el recorrido en una calle emblemática: Carlos Gardel. Un paseo peatonal con esculturas que homenajean a las principales figuras del tango argentino. Imposible no dejarse llevar por la historia no sólo del Zorzal Criollo sino de Pichuco Troilo, el Polaco Goyeneche o Tita Merello, por citar algunos. Marco ideal para el fuerte del recorrido, el fileteado, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. La guía nos muestra filetes de ayer y de hoy y nos pinta una postal de época para contarnos los orígenes de este arte decorativo a principios del siglo XX en las fábricas de carros de la ciudad.

Así, entre líneas de espirales, sombras, cornucopias y banderines nos vamos sumergiendo en los arrabales para conocer la historia del tango a través de sus principales personajes. Nuestros pasos parecen seguir imaginariamente el 2 x 4 de la música que nos reproduce la guía para ilustrar su exposición hasta llegar al Museo Carlos Gardel. Un precioso edificio que, a pesar de su polémica restauración, uno no puede dejar de sentir emoción embriagado de atmósfera tanguera.

De la misma forma uno sale del museo con unas ganas incontenibles de danzar ensayando algún ocho adornado, o un ocho cortado, o aunque sea algo sencillo pero con sacada y voleo. Las veredas de Carlos Gardel te recuerdan que aquellas artes es mejor dejárselas a los bailarines profesionales. Pero a no entristecerse que esto no termina acá. Hay más “porteñismo” que absorber.

En una casona de pisos de madera, portones y azulejos, el fileteado vuelve al centro de la escena. Allí nos espera Fernando, el artista del tour, cuya misión no es para nada sencilla: convertirnos en fileteadores por un día.  Con palabras simples pero didácticas y una paciencia encomiable transforma, poco a poco, nuestros inseguros trazos en aquello que jamás pensamos que podríamos realizar. Entre cafés, tes y facturas, lo histórico se nos va haciendo familiar y al terminar nuestra pieza sentimos que no sólo elaboramos un fileteado para nuestra casa, sino que la incorporamos a la iconografía típica porteña.

Sebastián Cabrera

Sebastián Cabrera

Soy un periodista argentino que viajo porque me apasiona y escribo porque, sencillamente, no puedo evitarlo.
Desde niño sentía que las vacaciones no estaban completas hasta que compartía mis aventuras en el recreo de la escuela. Ahora, de grande, ya no tengo el recreo pero sí este blog. La esencia es la misma.

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